Biografía

Jorge Rajadell

“Su eximia pincelada nos aparta de la neurosis y de las velocidades City-bélicas. Sin movimiento aparente, y por medio de su maestría pictórica nos introduce en el hábitat del reino animal y vegetal.” Teresita Pociello, Yaco Nowens, Agosto de 1991.

Jorge Rajadell nació en Rufino, Pcia. de Santa Fe, el 12 de Mayo de 1952. Como cualquier niño de campo se sumió en la aventura de conocerlo, de caminarlo, olerlo, de verlo. Memorizó cada detalle de un nido de pájaros, el movimiento de los jabalíes, antílopes, los pumas. Su padre además tenía veterinaria, y el contacto con los animales se hizo más estrecho. Cuando tenía poco más de un año, Jorge perdió la audición por una sobredosis de estreptomicina y empezó a comunicarse con el mundo a través del dibujo. Fue prácticamente el juego de su niñez. Todo lo que veía lo convertía en imágenes.

Su padre, Antonio, amaba el dibujo, la pintura y la caligrafía. El le enseñó el manejo del lápiz, las acuarelas y las tintas. Cuando cumplió los nueve viajó con su madre a Bs. As.

Para iniciar un tratamiento de reeducación fonológica que duraría varios años. Los días hábiles los dedicaba por completo a su rehabilitación y los Sábados, Domingos y feriados a pintar al óleo con Benito Quinquela Martín. Tardes en que el maestro lo instruía en el uso de los colores y lo malcriaba esperándolo con chocolate y churros. Después siguió sus estudios en Rosario, junto a otro grande de la plástica, Marcelo Dasso, y pasó un breve tiempo por la escuela nacional de bellas artes , pero a raíz de su problema auditivo, no llegaba a comprender lo que explicaba el profesor y dejó de concurrir.

A los 17 años, Rajadell conoció al maestro Antonio Berni, a través de una prima de su padre que estaba casada con un hermano del artista. Berni recibió a los Rajadell, padre e hijos, en su casa de la calle Rivadavia, en Caballito. Antes de tomarle una prueba para aceptarlo como futuro ayudante o no, Berni se distrajo conversando con el resto de la familia. Mientras tanto Jorge tomó un papel y un lápiz que encontró en el lugar e hizo un retrato en pocos minutos. Cuando Berni le iba a pedir que le demostrara sus habilidades., Jorge le entregó el retrato y el pintor quedó muy sorprendido al ver su propio rostro tan bien hecho y a lápiz. Entonces respondió: Con esto alcanza, se va a quedar de ayudante mío” –y le preguntó- “¿Cuándo queréis empezar a trabajar conmigo? “Hoy”, le contestó (para esta época Jorge Rajadell ya podía hacerse entender). Al no conocer la zona, el padre de Jorge le pidió a Berni que le indicara una pensión cerca para ubicarlo. “Nada de pensiones”, le respondió Berni, y le ofreció su casa. Trabajaron juntos arduamente durante tres años y entablaron una gran amistad.

En 1972, cuando Antonio Berni decide viajar a Francia por una temporada, para continuar su obra en ese país, Jorge vuelve a Rufino. Desde entonces y hasta su radicación definitiva en Buenos Aires en 1987, recorrió varias provincias, realizando retratos por encargo y, cuando existía la posibilidad, exposiciones en hoteles e instituciones.

La influencia pictórica de Berni en la formación de Rajadell dejó una huella muy profunda. Pasaría más de una década para que, el antiguo discípulo, pudiera romper con aquellas imágenes e iniciar una búsqueda que diferenciaría claramente su producción artística.

A fines de 1987 Jorge volvió a Buenos Aires con la intención de organizar una muestra y convocó a su hermano para que lo ayudara. Roberto Rajadell, que por ese entonces tenía en sus planes vivir en las sierras de Córdoba, se sumó a un nuevo proyecto de vida. La exposición se realizó en el año 1988, en el cine premier de la calle Corrientes, y Rajadell, con el mayor de los entusiasmos por su pintura, aunque sin dinero, repartió a pie 500 invitaciones personales. Se trató de una retrospectiva de los cuadros que Rajadell pintara mientras era ayudante de Berni, paisajes de campo y retratos. Eran óleos y óleos pastel. Para esta época Jorge ya pintaba animales domésticos, especialmente perros y caballos. Incursionó además en la pintura surrealista hasta que llegó el animal art., al que se dedica plenamente, desde entonces. Frente a un cuadro de Rajadell, sorprende el detalle casi caligráfico que logra el pintor, lo que pone de manifiesto su obsesión por imitar la perfección de la naturaleza. “El artista borra los límites entre sus pinturas y la realidad de lo que ve. Un ejemplo es el cuadro León en Letaba”. “…Rajadell es uno de los principales artistas hiperrealistas del país.” (Revista VIVA-Clarín-Diego Bagnera-24/01/1999) UN EQUIPO DE TRABAJO: INVESTIGACION, IMAGINACION Y REALISMO. Jorge y Roberto Rajadell conforman un equipo de trabajo. Jorge pinta y Roberto cuida todos los detalles de la producción integral de la obra. Es su vocero, su representante, su mano derecha. Se ocupa desde buscar los mejores marcos hasta acompañar a Jorge en la investigación del hábitat de los animales necesarios para el estudio de la naturaleza que inspira al artista. En el espacio donde pinta acumula bocetos, enciclopedias, documentales, fotos, cueros de animales, pelos, garras, nidos, piedras, paneles, ramas, pajas, todos elementos naturales que ayudan a su memoria a la hora de recrear el hiperrealismo de su pintura. “Nosotros le damos una enorme importancia al estudio de los animales, en su ambiente natural o en cautiverio”, destaca Roberto Rajadell. En consecuencia, los hermanos han dedicado mucho tiempo a la investigación, recorriendo distintas regiones del país. Los primeros modelos fueron los animales del zoológico y también los de la reserva de Cutini. “Se trata de estudiar las características de cada especie en su hábitat; su morfología, su forma de comer, de caminar, de mirar, su pelaje, su modo de vincularse con otros ejemplares”, explica Roberto.

En Noviembre de 1997 Jorge y Roberto Rajadell llegaron hasta Sudáfrica para recorrer la reserva de animales Parque Kruger y el parque de Mala Mala. Más de 2400 fotos, y muestras naturales del lugar impregnaron su memoria para dar lugar a las numerosas pinturas que surgieron de ese viaje. “Su forma de trabajar se parece más a la de un pintor del siglo XV que a la de cualquiera de nuestros contemporáneos”. Ana Battistozzi. Clarín, 14 de Julio 1993. “El resultado es tan parecido a la realidad que Jorge Rajadell ha desarrollado un sentido de la vista superior al normal, capaz de registrar los detalles que se escapan incluso a la fotografía”. M. E. Ludueña. Revista PARA TI, 21 de Mayo de 1999. A sus 49 años, Jorge Rajadell disfruta de la pintura y de su familia. En 1982 se casó con María Raquel, maestra, y tuvo dos hijos: Luciano, de 18 años y Marcelo de 6. Le ha llegado un merecido reconocimiento a su trabajo y la posibilidad de vivir de su arte. No es casual. Cada día dedica más de diez horas a pintar, en su estudio ubicado en San Telmo.

Allí explora, en el silencio, el motivo central de su inspiración. “Pintar la naturaleza es volver a las fuentes, es el inicio. Es volver a las manifestaciones de los grandes maestros”, afirma el artista. Rajadell eligió el acrílico porque dice que este material le permite profundizar en los detalles: y su auto exigencia para lograrlo puede llevarle varios meses de labor hasta finalizar la obra. “Lo que busco en cada una de mis pinturas es reproducir lo que el ojo humano ve. Exactamente, de la misma manera, sin ninguna distorsión”, destaca Jorge Rajadell y agrega- “poder pintar unos limones y que a la gente le provoque las ganas de tomar uno, eso es lo que busco. Es una competencia que tengo conmigo mismo”. OBRAS CONSAGRADAS CONSAGRADAS TAMBIEN COMO EXITOS COMERCIALES.

En 1987, a sus 35 años, Rajadell comenzó a comercializar sus telas con importantes resultados. Sin embargo, pasaron seis años hasta que su obra, Cebras en el Kilimanjaro, lo consagró como el pintor argentino vivos mas cotizado en el mercado local. Fue en la casa de su amigo Payarlos, en San Telmo, que Rajadell conoce a los hermanos Javier y Guillermo Roldán, quienes conocieron su obra y lo invitaron a participar en la casa de remates que representaban. Allí, en junio de 1992, Amalia Lacroze de Fortabat adquirió El Tigre por 22.500.- dólares y en septiembre casi duplico la oferta a 44.000 por El Yaguar. El 30 de junio de 1993, Fortabat superó ampliamente todas las ofertas y se llevo en el remate de Roldán, Cebras en el Kilimanjaro. Se convirtió en una ferviente admiradora y su basta colección cuenta ya con siete obras del pintor Santafesino. En la ultima edición de ArteBA, mayo 2001, la Sra. Fortabat adquirió la obra ”Saliendo de la madriguera”, en u$s 48.000.- Este es el mayor precio de venta por una obra de un artista plástico vivo, originado en esta edición de la feria. CEBRAS EN EL KILIMANJARO Esta obra logró el récord de venta para un artista argentino vivo en Subasta Pública, en el año 1993. La celebridad de la compradora, Amalia Lacroze de Fortabat, y el precio alcanzado, le otorgaron una muy alta consideración y popularidad en el mercado del arte, y también fuera de este.

Para conseguir esa rara perfección de sus telas, aprendió la técnica del acrílico y trabaja las texturas con pincel de un solo pelo. Eximio dibujante, Rajadell empieza por hacer un bosquejo, después prueba los colores y finalmente recrea el fondo. Las Cebras en el Kilimanjaro, un acrílico sobre tela de 140 x 160 cm, le llevó cuatro meses realizarlo. El modelo fue una cebra del zoológico; y el Kilimanjaro llegó a la escena después de consultar toda la documentación disponible de Nacional Geographic. “Con talento y con un perfeccionismo extremo, Rajadell hizo su trabajo milimétrico. Tanto, que es difícil resistir el impulso de tocar la tela para comprobar que no tiene la suavidad de un pelaje”. Claudia Dubkin – Revista SOMOS – año 1993/26/07

“His eminent brushstroke banish us from the neurosis and the haste of the belic-cities. Without an apparent movement and using his painting technique, he introduces us into the animal and plant kingdom”, Teresita Pociello, Yaco Nowens, August 1991.

Jorge Rajadell was born in Rufino, Santa Fe’s province on May 12, 1952. Like any other country boy, he inmersed himself in the adventure of knowing, walking, smelling and seeing the fields. He memorized every detail in a bird’s nest, the movement of the wild boars, the pumas and the plants. Furthermore, since his father owned a vet, the relationship with animals was very close since the beginning.

When he was little more than one year old, Jorge lost his hearing due to an overdose of streptomycin so he started to communicate to the world by using his drawings. Soon, it became more less into a game as a child, turning everything into a picture. His father, Antonio, loved drawing, painting and calligraphy so he taught him how to use the pencil, watercolours and inks.

When he turned nine, he traveled with his mother to Buenos Aires to start phonological reeducation, something that lasted for several years. From Monday to Friday, he would worked on his rehab dedicating Saturdays, Sundays and holidays to paint with Benito Quinquela Martín. These afternoons were filled with new instructions and knowledge but also with hot chocolate and churros.

Latter, he continued his education in Rosario with Marcelo Dasso, another master of painting. He spent a brief time in the National School of Fine Arts but it was due to his hearing problem, that he couldn’t understand what the teacher was explaining and he had to quit.

When he was 17, Rajadell met the master Antonio Berni because a cousin of his father was married to his brother. Berni welcomed the Rajadells, father and sons, at his place in Rivadavia Street, in Caballito. Berni started to talk with the rest of the family and got distracted forgetting that Jorge had to sit for a test to determine his acceptance. It was during this distraction that Jorge took advantage and drew in just a few minutes a portrait in a piece of paper he found. When Berni asked him to show his skills, Jorge handed in the portrait and naturally, the painter was amazed after seeing such a wonderful piece of art. He then told him: “This will do, my helper” and asked him, “When would you like to start working for me?” “Today” he replied (Jorge was able to explain himself at this time.) Since he was not familiar with the neighberhood, Jorge’s father asked Berni to help him find a place for him. Berni replied “No hotels” and offer him his house.

They worked together for several years and built a wonderfull friendship. In 1972, when Antonio Berni decided to go to France for a season to continue with his work in that country, Jorge returned to Rufino. Since then and untill his final come back to Buenos Aires in 1987, he traveled across several provinces drawing portraits per request and, when there was a chance, he would exhibit his paintings in hotels and institutions.


The pictorial influence of Berni in Rajadell’s formation left a deep impression. More than a decade had to pass before the former disciple could break with that legacy and search for his own artistic path. By the end of 1987, Jorge returned to Buenos Aires wanting to organize an exhibition so he called his brother for help. Roberto Rajadell, who was planning on living in Córdoba’s mountains, gladly accepted to work on this new project.

The exhibit was held in the year 1988, in the Primer cinema of the Corrientes Avenue. Rajadell, with the utmos excitement for his paintings, though without cash, spread by foot over 500 personal invitations. It was moreless a flashback to the paintings he draw as Berni’s helper, country landscapes and portraits as oil paints and pastels.

At that point in time, Jorge also painted domestic animals especially dogs and horses so he began to work on more surreal paintings. When facing a Rajadell’s painting, it is stunning how detailed the trace is thus revealing his obsession to replicate the nature.

“The artist erases the boundaries between his paintings and the reality he sees. A clear example is the painting León en Letaba… Rajadell is one of the main hiperrealistic artists in the country”. (Magazine VIVA, Clarín, Diego Bagnera, 01-24-1999)

A TEAM TO WORK: INVESTIGATION, IMAGINATION AND REALISM. Together, Jorge and Roberto Rajadell made up a great team. Jorge paints and Roberto takes care of the details in the production of the play. He is his speaker, his manager and his right hand being not only in charge for searching the best framings but also to go with Jorge into the natural habitat of the animals to study the nature that inspires the artist.

In his studio you’ll find a lot of sketches, encyclopedias, documentaries, pictures, animal skin, hair, claws, nests, stones, branches and straws; everything that helps the painter to recreat the characsteristic hiperrealism. “We give an extreme importance to the study of the animals, whether in their natural habitat or in captivity,” says Roberto Rajadell. It is because of this that the brothers have dedicated an enormous amount of time to the research visiting different areas of the country. The zoo animals and those in the Cutini’s reserve where the first models. “The idea is to study the characteristics of every species in their habitat, their morfology, way of eating, of walking, of looking, their fur, the way they bond to other animals,” Roberto explained.

In November 1997, both Jorge and Roberto went to South Africa to visit the Kruger National Park and the Mala Mala Game Reserve. Over 2400 pictures and natural samples of the sorroundings were printed in his memory. This would help when creating the numerous paintings that were born after this trip.
Ana Battistozzi, Clarín, in July 14, 1993 said, “His way of working is more similar to a 15th century painter.” M. E. Ludueña added, “The outcome is so similar to reality that Jorge Rajadell has developed a superior sense of sight being capable of register even the slaitest details a photograph couldn’t take.” PARA TI Magazine May 21, 1999.

At the age of 49, Jorge Rajadell could enjoyed both his paintings and his family. He married with María Raquel in 1982, a teacher and had two sons: Luciano, 18 and Marcelo, 6. He could relished his well-deserved recognition and he can finally live from his art. It is not coincidental, he dedicates more than 10 hours per day painting in his office in San Telmo. There, he explores, in silence, the main reasons behind his inspiration. “Painting the nature is like going back to the roots, it’s the beginning, like going back to the representations of the big artists,” he states. Rajadell says that acrylic allows him to go deep into the details that is why he chooses it. Because he is such a perfectionist, a new painting will not be completed before several months. “What I look for in each of my paintings is to reproduce what the human eye can see. Precisely, the same way, without distortion,” states and ads “what I want is to provoke the necessity in somebody to eat a lemon by just looking at my painting. It’s a competence with myself.”

AWARDED PAINTINGS ALSO AS COMMERCIAL HITS
In 1987, at the age of 35, Rajadell started to sell their fabrics with big results. However, it was not until 6 years later that his play, Cebras en el Kilimanjaro awarded him as the best priced argentinean painter alive in the local market. It was in his friend’s house, Payarlos, in San Telmo, that Rajadell met the Roldán brothers, Javier and Guillermo. They invited him to be a part in an auction in the company they represented. There, in June 1992, Amalia Lacroze de Fortabat bought El Tigre valued in u$S 22,500. – and, in September, El Yaguar doubled it with a value of u$s 44,000. – On June 30, 1993, Fortabat exceeded all bids and bought the painting Cebras en el Kilimanjaro, in Roldán’s auction. She became his most devoted follower owning seven paintings. In May 2001, on the last edition of ArteBA, Mrs Fortabat bought“Saliendo de la madriguera”, for u$s 48,000. – This is the biggest selling price that someone has paid for a live painter.

CEBRAS EN EL KILIMANJARO
This painting obtained the selling record in the Public Auction of 1993 for a living argentinean artist. Being the buyer a well-known celebrity, Amalia Lacroze de Fortabat, and having reached a big price gave him the consideration and popularity in the art market and outside of it too. To acchieve the perfection in his fabrics, he learned the acrylic technique painting the textures with a single britles brush. Marvellous drawer, Rajadell first draws a sketch, then tries the colors and finally recreates the background. 4 months passed before Cebras en el Kilimanjaro, an acrylic on canvas of 140x160cm, was completed. The model was a cebra from the zoo and the Kilimanjaro came to the painting after seeing all the available documentation in National Geographic. “Rajadell made a milimetric job with his talent and extreme perfection. So wonderfull that’s even hard to resist wanting to touch the canvas to verify the softness of the fair.” Claudia Dubkin – SOMOS Magazine July 26, 1993.